Una década, una decadencia
El Sporting iniciará la temporada 2026/27 con un dato tan llamativo como preocupante
Será el equipo que más años consecutivos acumula en LaLiga Hypermotion. Diez temporadas seguidas en Segunda División. Una década completa.
La estadística tiene dos lecturas.
La positiva es evidente. Durante estos diez años el Sporting nunca ha caído al pozo de la Primera Federación. En una categoría donde clubes históricos como Deportivo, Málaga, Zaragoza, Racing, Córdoba, Castellón o Murcia han sufrido descensos traumáticos, el conjunto rojiblanco ha conseguido mantenerse siempre dentro del fútbol profesional.
Pero quedarse únicamente con esa lectura sería engañarse.
Porque la realidad es que diez años después, el Sporting está mucho más lejos de Primera División de lo que cualquiera hubiera imaginado en aquel descenso de 2017. Lo que inicialmente parecía una parada temporal se ha convertido en una residencia permanente.
Y eso tiene nombre: decadencia deportiva.
Durante esta década han pasado entrenadores, directores deportivos, presidentes, propietarios y cientos de futbolistas. Han cambiado los discursos, los proyectos y las promesas. Lo único que ha permanecido inalterable ha sido la clasificación.
El Sporting se ha acostumbrado a vivir en la zona media de la tabla.
Los números son demoledores. En diez temporadas únicamente se ha disputado un playoff de ascenso. Dos. Una cifra impropia para una entidad del tamaño social, económico e histórico del Sporting.
Mientras otros clubes han caído y se han levantado, mientras proyectos con menos recursos han conseguido competir por ascender, el Sporting ha transitado durante años por una peligrosa tierra de nadie. Ni candidato al ascenso ni amenazado por el descenso. Instalado en una mediocridad que poco a poco se ha ido normalizando.
Y quizás ese sea el verdadero problema.
Porque las derrotas duelen. Los descensos generan indignación. Pero la costumbre de no aspirar a nada es mucho más peligrosa. Mata la exigencia. Adormece al entorno. Convierte lo excepcional en cotidiano.
El Sporting no puede asumir como normal acabar cada temporada mirando la clasificación con indiferencia.
- No puede conformarse con sobrevivir.
- No puede celebrar simplemente no caer.
La llegada de Nicolás Larcamón representa una oportunidad para romper esa dinámica. El técnico argentino aterriza en Gijón con prestigio, con una idea reconocible de fútbol y con la ilusión de iniciar una nueva etapa. Pero ningún entrenador, por capacitado que sea, puede hacer milagros por sí solo.
Si algo ha demostrado esta década es que los proyectos se construyen desde los despachos tanto como desde los banquillos.
Por eso, el mercado de fichajes que ahora comienza será probablemente uno de los más importantes de los últimos años.
El Sporting necesita una plantilla confeccionada para competir arriba. Una plantilla equilibrada, profunda, con talento, personalidad y recursos suficientes para desarrollar la idea de juego de su nuevo entrenador.
>No basta con cubrir posiciones.
>No basta con completar una convocatoria.
>No basta con sobrevivir otro año más.
Ha llegado el momento de construir un equipo capaz de devolver al Sporting al lugar que le corresponde.
- Diez años son suficientes.
- Demasiado tiempo para un club como este.
- La temporada 2026/27 comienza con un dato histórico que nadie quiere celebrar: ser el equipo más veterano de la categoría.
- La cuestión ahora es sencilla.
- Que esta década sea el final de una decadencia.
Y no el comienzo de otra.
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