No todos los Lunes son malos

No todos los Lunes son malos

Cada vez falta menos para que la pelota comience a rodar en El Molinón y arranque de nuevo otra dura campaña en la segunda división.

Cada uno como aficionado puede tener más o menos expectativas respecto a esta renovada plantilla y a este nuevo entrenador, que el tiempo determinará si es uno más en la lista o un tipo llamado a cambiar el rumbo del club, pero en lo que todos coincidiremos es en las ganas de que lleguen las 19.00 horas del lunes.

Nadie tiene ni idea de lo que va a pasar cuando arranque el choque, a priori, todo nos lleva a imaginarnos un Sporting “mandón” dándole la bienvenida al novato Sabadell en la categoría. Sin embargo, esta liga nos ha enseñado que nunca se puede dar nada por hecho.

Más allá de lo deportivo, ya hay ganas de esa cerveza con los compañeros de grada antes de escuchar el pitido del torno, de esos nervios con cada acercamiento a portería y de esa liberación cuando uno se levanta de su asiento para celebrar un gol, que se grita igual haya sido por la escuadra o de penalti.

Al fin y al cabo, ese nerviosismo por volver al Molinón forma parte de la pasión que a todos nos corrompe cuando decidimos renovar el abono o cuando hacemos centenares de kilómetros para acompañar a los jugadores en cualquier punto de España que, en la mayoría de los casos, nunca hubiésemos visitado de no ser por el fútbol.

Es difícil de explicar, pero como reza uno de los lemas del club, “así somos”.

Mirando a lo estrictamente deportivo, no sé qué me voy a encontrar cuando llegue a mi asiento en el fondo sur. No me dejo llevar por pachangas de verano, ni tampoco por el optimismo acérrimo de algunos que ya se imaginan al equipo midiéndose con los grandes la temporada que viene. Me sentaré, disfrutaré del partido y sacaré conclusiones con el paso de las jornadas.

Al Sporting le pediré lo que siempre le he pedido, que represente a los más de veinte mil que llenamos cada dos semanas las gradas pecando de valentía y dejando, lo más lejos posible, la cobardía.

No será sencillo llegar al momento de las alineaciones y que el número 17 pase sin pena ni gloria. Dubasin siempre representó a la perfección el jugador que me gusta ver con la camiseta rojiblanca, no obstante, estoy seguro que alguno de los nuevos fichajes nos llenará ese hueco que dejó el pingüino en el corazón de todos. Lejos de derrotismos, volveremos a ver a Gelabert repartiendo magia, a Otero peleando cada balón hasta el final, a Guille siendo un ciclón por banda derecha y a Pablo Vázquez arrasando en el juego aéreo.

De los nuevos, por el momento, no tengo mucho que decir. Como a la gran mayoría, el que más expectativas me genera es Hugo Guillamón, pero también tengo ganas de ver el descaro de Iosifov y de Konrad de la Fuente.

Siempre hace falta gente que divierta jugando y que consiga conectar al público en una acción de esplendor.

Duñabeitia tiene la ambición del joven futbolista y Gularte la garra inseparable de los charrúas, este último quizás sea el que más dudas me genera, pero hay que verle en competición.

En la parte de arriba está claro que falta un hombre con peso, Ferrari tendrá que esperar y Sarco seguramente tendrá su primera oportunidad de redención este mismo lunes.

En fin, disfruten de volver al Molinón después de casi cinco meses sin, prácticamente, nada en juego. Acompañen cada cántico, silben las posesiones rivales y aplaudan a nuestros jugadores para que vayan sumando confianza. Larcamón estará en el punto de mira de todos y, de lo poco que conocemos suyo, parece un tipo con personalidad.

Será muy importante que este Sporting carbure para pensar en cosas grandes, no obstante, no debemos pecar de conclusiones precipitadas y análisis en caliente por noventa minutos que, seguramente, dentro de nueve meses sean una anécdota.


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