La España que todos queríamos

La España que todos queríamos

La España que todos queríamos ver está de vuelta.

Confieso que esperaba un partido mucho más complicado del que finalmente vimos. Después de ver el Argentina-Austria, donde a los argentinos les costó muchísimo sacar adelante el encuentro y necesitaron dos goles de Messi para conseguir la victoria, tenía la sensación de que España iba a sufrir bastante más. 

Austria suele ser un equipo incómodo: presiona arriba, corre mucho y trata de obligar al rival a jugar siempre bajo presión. Hoy también intentó hacerlo, pero España encontró la manera de superar esa intensidad y mostró una imagen muy diferente a la de sus últimos partidos. 

Y eso confirma una sensación: a España le perjudican mucho más los equipos que se encierran atrás que aquellos que salen a jugar de tú a tú. Cuando el rival deja espacios, intenta atacar y pretende disputar el balón, la selección encuentra su mejor fútbol. 

Hoy hemos vuelto a ver esa España que tanto disfrutamos en la primera parte frente a Arabia Saudí y, sobre todo, la España de la última Eurocopa. Un equipo con ritmo, verticalidad, desmarques constantes, movilidad y personalidad para dominar el balón. 

La primera parte pudo terminar perfectamente con una ventaja mucho más amplia. España tuvo ocasiones suficientes para marcharse al descanso con dos o tres goles de diferencia. 

Además, hubo un gol anulado que sigo sin comprender. No veo ninguna infracción clara en la jugada y sorprende que una acción así no se revise con más detenimiento desde el VAR. Son decisiones difíciles de entender en una competición de este nivel. 

Una reflexión sobre los arbitrajes. No me están convenciendo en absoluto. Hoy, como el partido contra Uruguay, volvimos a ver un criterio demasiado permisivo con algunas entradas bastante duras que, en mi opinión, merecieron alguna tarjeta amarilla más. Además del gol anulado, hubo varias faltas claras que quedaron sin señalar y acciones en las que el árbitro permitió demasiado contacto. 

Tras el descanso, Austria intentó dar un paso adelante. Introdujo más poderío físico en ataque, colocando a sus dos torres arriba, y tuvo su mejor oportunidad del partido nada más comenzar la segunda mitad. 

Fueron unos minutos de cierta incertidumbre, pero España recuperó poco a poco el control a través de la posesión. 

Eso sí, hay un aspecto que todavía creo que debemos mejorar: en ocasiones nos recreamos demasiado con el balón. 

Hay momentos en los que la jugada pide velocidad, un pase rápido o una transición más vertical y, sin embargo, algunos jugadores prefieren conducir un poco más, girarse o intentar conservar la posesión. En el fútbol actual, muchas veces ese segundo de más significa perder una oportunidad de ataque. 

Hoy hubo varias situaciones en las que España pudo acelerar la jugada y generar peligro, pero esa pausa excesiva terminó facilitando la recuperación del rival. Afortunadamente, Austria apenas consiguió transformar esos robos en ocasiones claras. 

Individualmente hubo actuaciones muy destacadas, aunque también hay futbolistas que parecen necesitar urgentemente encontrarse con el gol. 

El caso más evidente es Ferran Torres. Se percibe que necesita marcar. Esa ansiedad hace que, cada vez que recibe cerca del área, muchas veces solo vea la portería y descarte otras opciones que quizá beneficiarían más al equipo. Ojalá pueda marcar frente a Portugal, porque liberarse de esa presión puede cambiar completamente su rendimiento en las eliminatorias. 

También tengo dudas con la gestión de los cambios. 

Creo que hay jugadores que deberían empezar a acumular minutos porque vamos a necesitarlos en las próximas eliminatorias. Casos como Zubimendi o Borja Iglesias merecen, en mi opinión, tener mayor protagonismo. 

No termino de entender que otros futbolistas permanezcan todos los minutos en el campo, o que otros sigan entrando de manera prácticamente sistemática mientras jugadores que pueden ser importantes en determinados momentos del torneo apenas tienen oportunidades. En una competición tan exigente y tan larga, llegar a las rondas decisivas con toda la plantilla preparada puede marcar la diferencia. 

La gran noticia, en cualquier caso, es que España ha recuperado su identidad. 

Ha vuelto esa selección que transmite seguridad, domina los partidos, mueve el balón con velocidad y vuelve a generar respeto entre sus rivales. Y esa recuperación llega en el mejor momento posible. 

Porque ahora llega el primer gran obstáculo: Portugal. 

Un rival muy complicado y una de esas selecciones a las que en los últimos años España siempre ha tenido dificultades para ganar. Los partidos entre ambos equipos suelen ser cerrados, intensos y decididos por pequeños detalles. 

Además, Portugal es, por plantilla y calidad individual, una de las grandes favoritas para ganar este Mundial. Tiene experiencia, talento y futbolistas capaces de decidir una eliminatoria en cualquier momento. 

Será una eliminatoria durísima, posiblemente uno de los cruces más atractivos y exigentes de este campeonato.  

Pero también creo que Portugal es un rival ganable. 

Si España mantiene la intensidad, la velocidad en la circulación del balón y la verticalidad que ha mostrado frente a Austria, tiene argumentos suficientes para superar la eliminatoria. 

Eso sí, habrá que minimizar los errores. Ante una selección con la calidad individual de Portugal, una pérdida peligrosa, una mala salida de balón o una desconexión defensiva pueden costar el partido. 

Será una auténtica prueba para saber dónde está realmente España en este Mundial. 

Y si España consigue superar a Portugal, el camino tampoco será sencillo. En cuartos podría aparecer Estados Unidos, la anfitriona, siempre que consiga superar su eliminatoria. Un equipo físico, intenso, rápido y especialmente peligroso cuando puede correr. 

Sobre el papel España puede tener más calidad, pero nunca conviene subestimar a la selección anfitriona de un Mundial. El apoyo del público, la confianza y la propia dinámica del torneo pueden convertir a Estados Unidos en un rival muy incómodo. 

Pero antes de pensar en cuartos hay que superar a Portugal. 


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