Tras el partido debut de La Roja sólo hay una conclusión: España vuelve a tropezar contra sí misma. Un evento como un mundial se repite cada cuatro años y es el evento más importante del deporte Rey.
Todos los quilates en una misma joyería, leyendas y viejas glorias pelean por el mayor de los reconocimientos, y no nos vamos a engañar, dieciséis años después, la Selección Española vuelve a tener motivos para soñar. Pero… Tras el partido frente a Cabo Verde, las dudas vuelven a aparecer.
Las cuentas de la lechera
Los de Luis de la Fuente llegan al compromiso como unos de los favoritos tras ganar la última Eurocopa. Otra de las favoritas es sin duda la Argentina de Scaloni, quienes buscan revalidar reinado, algo que sólo habían logrado Italia en los años 30 y Brasil en los 60. Sin embargo, la realidad de ambos combinados es bien distinta en cuanto a resultados y sensaciones.

Mientras los campeones goleaban con una idea continuista, la roja se estrellaba contra Bozinha una y otra vez. Faltos de ideas, sin profundidad y con el capitán del barco ciertamente desorientado, los nuestros no pasaron de un pobre empate. Un resultado que revivía los errores del pasado, aunque ahora, la autocrítica, brillaba por su ausencia en declaraciones posteriores. Ni el seleccionador ni sus pupilos remarcaron los sinsentidos que tuvieron lugar en Atlanta, como si fuese fruto de la mala suerte o peor aún, un buen resultado.
Sí, esta selección genera -a Cabo Verde-; sí, esta selección ahoga aunque se trate de un rival muy inferior. Sí, esta selección ha empezado empatando aunque sea con un debutante en citas mundialistas y a nadie en Chattanooga, Tennessee, parece importarle. Una cosa es hacer piña, otra bien distinta, hacerse trampas al solitario. Luis, esta selección es muy previsible, de ella echaron al mejor del mundo por tener personalidad… Si sabes de esto, Luis, pon a los mejores, que para algo los tienes.
El sueño continúa

Pese a haber ganado sólo tres enfrentamientos en dieciséis años, o lo que es lo mismo, cuatro mundiales, el sueño continúa. La roja trata de olvidar el pasado con el único consuelo de que en la primera jornada pocos ‘cocos’ han destacado. De hecho, el grupo de los nuestros ahora mismo cuenta sus enfrentamientos por reparto a puntos, lo cuál es un alivio o, por el contrario, un aviso como destacaba Cucurella en otros medios.
Los jugadores arábigos conforman un conjunto compacto, muy dañino en los espacios, alternando entre dos y tres centrales con un bloque medio-bajo difícil de romper. De la Fuente baraja hasta tres cambios para el choque: Marcos Llorente, Gavi y… ¿Fabián Ruíz? Y es que de los cuatro extremos «disponibles,» tres de ellos cuentan aún con molestias físicas, siendo, eso sí, Víctor Muñoz el único descartado. En caso de victoria, España se a jugará ante Uruguay, en el partido que puede suponer enfrentarse a los vigentes campeones en dieciseisavos de final.
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