Solo había que morder por el escudo

Solo había que morder por el escudo

El Real Sporting de Gijón comienza el año sucumbiendo ante un Málaga que sí sabe – y quiere- competir. Un partido con un signo muy marcado, en el que sólo había que morder por el escudo.

Los privilegios de la generación del confort

Ser del Sporting es un sufrimiento que muchos elegimos a conciencia, y representarlo debería ser un premio, no un decreto. Un servidor nunca fue fan de echar la vista atrás en busca de comparaciones estériles, pero a veces resulta inevitable. No porque estos fueran mejores o de mayores éxitos, sino porque representan a la perfección lo verdaderamente necesario.

Sí, el Sporting es históricamente un club de cantera, ¿pero a qué precio? Porque por si aún hubiese algún tipo de duda… No, no todo vale. No todos valen; el mundo del fútbol no espera, salvo que juegues para el Real Sporting de Gijón, claro. El deporte de alto nivel ni es fácil, ni mucho menos es para todos, algo que conviene no olvidar. Desafortunadamente, son privilegiados, pero no por defender al equipo de su vida o cumplir el sueño que todos los amantes al fútbol hemos tenido alguna vez independientemente de diferentes circunstancias. Lo son por apropiarse indebidamente del sentimiento de pertenencia, por vivir de lo que otros consiguieron esperando, eso sí, que el burro de la fábula rojiblanca vuelva a hacer sonar la flauta.

De las lágrimas de Dani Queipo a convertirse en canterano.
Foto: La Voz de Asturias

Adornos de capitán en nombre del escudo

El fútbol ha cambiado: ¡que caro es apoyar a tu equipo y que barato para algunos jugar en el mismo! Qué bien viene a quienes tienen que representar el escudo cada semana todas las zozobras y todos los focos equivocados. Podemos como aficionados mirar hacia arriba en muchos aspectos, pero debemos mirar al verde para exigir responsabilidades.

El Real Sporting de Gijón ha perdido su identidad por completo. En la actualidad no solo es “barato” ser centenario en lo que a partidos se refiere, sino en su capitanía. La figura del capitán rojiblanco en otros tiempos solía imponer respeto, ahora son sólo adornos para el marketing. Capitanes de la Marea, no del Sporting.

En definitiva, si queremos abandonar definitivamente la mediocridad debemos olvidar los privilegios, las procedencias, porque el fútbol no entiende de eso, sino de monos de trabajo. En el Sporting debe estar quien pueda, no quien quiera.

Pablo García, 100 partidos con el Sporting.
Foto: Real Sporting


Descubre más desde Radio Sporting®

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Roberto Carrica

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies