La casa de papel

La casa de papel

El Sporting se apunta a La casa de papel: el atraco esta vez es a su propia afición,

El Real Sporting de Gijón se juega media temporada ante el Deportivo de La Coruña. Un partido de los que no se negocian. De los que se ganan también desde la grada. De los que exigen un estadio empujando como si no hubiera mañana.

Y justo entonces… llega el plan maestro.

Día de club.
+22€ al abonado.

Si esto fuera un capítulo de La casa de papel, alguien estaría diciendo ahora mismo: “tranquilos, todo forma parte del plan”.

El profesor, pero en versión despacho

En la serie, el golpe está milimetrado. Cada paso tiene sentido. Cada movimiento busca el éxito final.

Aquí, sin embargo, cuesta encontrarle la lógica.

Porque el “plan” consiste en algo bastante simple: pedirle más dinero al que ya ha demostrado que siempre está. Al que no falla. Al que no necesita ser convencido.

Es decir, el Sporting ha decidido que, en su particular atraco, el objetivo no sea el rival… sino su propia afición.

Tokio, Nairobi… y el abonado

En La casa de papel, los personajes tienen nombres icónicos. Tokio, Berlín, Nairobi. Cada uno con su papel en el golpe.

Aquí también hay protagonistas claros:
👉 El abonado fiel
👉 Las peñas
👉 La grada que nunca abandona

Y todos ellos tienen ahora el mismo papel: pasar por caja otra vez.

El problema es que este “golpe” no genera complicidad, sino enfado.

Cuando el plan empieza a fallar

En la serie, cuando algo se tuerce, el equipo se resiente. Hay tensión, hay errores, hay consecuencias.

En la realidad, ya se están viendo las primeras grietas:
aficionados que anuncian que no irán, peñas que alzan la voz, sensación general de hartazgo.

Y eso, en un partido clave, no es un detalle menor. Es dinamita.

Porque puedes permitirte un mal planteamiento táctico.
Lo que no puedes permitirte es un estadio a medio gas por una decisión propia.

El botín… ¿merece la pena?

Sí, el club puede ingresar más dinero con esta medida. Nadie lo discute.

Pero como en todo atraco, hay que preguntarse: ¿compensa el riesgo?

Porque aquí el botín es claro: unos miles de euros más.
Pero el coste también lo es: desgaste, enfado y una desconexión peligrosa con la afición.

Y eso no se recupera con facilidad.

Esta vez no hay máscaras

En La casa de papel, los atracadores llevan máscaras de Dalí. Hay un juego, un símbolo, una narrativa.

Aquí no hay máscaras.
La decisión es directa. Visible. Y difícil de justificar en el contexto actual.

Porque si algo queda claro es el mensaje que percibe el aficionado:
que su fidelidad, en el momento clave, tiene un coste añadido.

El final del capítulo

El Sporting se la juega ante el Deportivo. En el campo… y fuera de él.

Y mientras el equipo necesitará a su gente más que nunca, el club ha decidido complicar el ambiente con una medida que va justo en la dirección contraria.

Si esto fuera La casa de papel, estaríamos en ese punto del capítulo en el que el plan empieza a torcerse y todos miran al profesor esperando una explicación.

La diferencia es que aquí, de momento, no parece haberla.


Descubre más desde Radio Sporting®

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Loren Castro Martinez

Director de Radio Sporting® ??⚪️ Freelance ?️

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies