Renovar o no renovar, he aquí la cuestión.

El Real Sporting lanza su campaña de socios para la próxima temporada con cero fichajes y con una media promesa de hacer un proyecto deportivo ilusionante. Se comienza con el freno de mano echado por lo que pueda ocurrir.




Sólo faltó recordar que la renovación del abono es un auténtico ejercicio de fe dado los movimientos del mercado, el no ascenso de la pasada temporada y el simple hecho de que se arranca esta campaña con el freno de mano echado, por lo que pueda pasar. Es bastante recurrente el mencionar a la afición años tras año y destacarla por encima del resto a sabiendas de que la aportación de la misma es sumamente importante para unos presupuestos que se tambalean ya antes de que empiece a rodar el balón. Ser o no ser, renovar o no renovar, esa es la cuestión.

Si por un momento nos paramos a pensar que es ser del Sporting, que no es fácil, que hay que levantarse una y mil veces o que es una cuestión de que no ser o no ser, posiblemente renovaremos con la convicción absoluta de continuar el camino que nos dicta el corazón, ese “pum, pum”  que todos oímos cuando acudimos al campo, cuando comienza un partido, cuando se marca un gol. Pero dejemos a un lado el mal uso de los sentimientos y vayamos a la parte material de ser abonado al Sporting, eso si que es difícil.

En la misma presentación de la campaña se habla de precios, de medias de coste por partido y de que es más interesante un Sporting-Málaga que un Huesca-Girona, acabáramos, lo más importante es un partido donde esté el Sporting, claro está, pero ¿por qué no se habla de que Huesca, debuta en primera y Girona lo hizo hace una temporada?. No es sólo una cuestión de sentimientos sino de si económicamente es rentable hacerse abonado. La SAD trabaja como la empresa que es, hagámonos pues “inversores” por un día, que nuestro dinero vaya a una empresa que basa su crecimiento, y cito textualmente, “en que va a haber un proyecto ilusionante”, no que lo que hay, sino que se va a hacer. Imaginemos que alguien por la calle nos para y nos dice que le demos 200€ (media de un abono), para algo en lo que está pensando que va a ser un éxito, que confiemos por las buenas, que creamos en el proyecto y que además nos dice que es mejor que ver un Getafe-Eibar en un nivel superior (si el Sporting estuviera en primera sería Sporting.Getafe, Sporting-Madrid, Sporting-Barça…), en resumidas cuentas nos vende un producto devaluado a precio asequible, según el vendedor, sólo basado en la confianza del comprador que está ávido de comprarlo, osea una venta tremendamente fácil de hacer cuando el que compra está dispuesto a hacer cola por adquirir el producto.




En eso se basa la campaña, en la fe, la fe que dura y perdura dentro de nosotros, que hace un mes estaba por los suelos y hoy empieza a tomar aire, no por la campaña (de la que me reservo mi opinión), sino por el mero hecho de estar a la espera de que todo esto comience. Tonto de mi que me vuelven a convencer como muy poco, que doy más de lo que recibo y ya van unas cuantas. No llegaré a ser un gran “inversor” depositando mi dinero en algo con futuro incierto, sólo oigo el  “pum, pum“…otra vez volveré a picar, ¿y tú?.











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