Llueve sobre mojado

El Sporting perdió ante el Numancia dando la misma imagen que la mayor parte de la temporada, sin ideas, sin remate, superado por el centro y flojo en defensa. No hubo reacción en la segunda parte ni en actitud ni en los cambios.




El Sporting comenzó como la tarde en Gijón, denso, frío y muy desagradable. José Alberto realizaba solo un cambio, más el obligado por la lesión de Babin, con respecto a los últimos partidos, Álvaro Vazquez en punta por Djuka, se mantuvieron Isma y Aitor en las bandas durante la primera parte a pierna cambiada, Fuego y Salvador en el centro junto a Manu García y atrás Valiente y Borja con Unai y Molinero, que estrenaba brazalete, en los laterales. Esta era la disposición pero no lo previsto, ya que no dio síntomas de claridad en la salida de balón con demasiados balones en largo y que no servían para llevar el timón del encuentro. El Numancia poco a poco se adueñó del balón, ya habían avisado con dos disparos, uno desde fuera del área y otro de jugada ensayada que hicieron intervenir a Mariño. Por parte del Sporting Salvador logró un buen disparo que hizo que Dani Barrio enviara a córner y una jugada revisa por el VAR por posible penalti a Molinero, poco más.
Se adelantaron los visitantes tras el saque de una falta lateral que remató Higinio solo dentro del área, jugada mal defendida. Quedaban 18 minutos para el descanso y el plan continuaba siendo el mismo, sin apenas inquietar al meta rival y sin conseguir el control en ningún momento, solamente Manu que recibió la mayoría de faltas daba sensación de peligro con algunos centros que no encontraban rematador. Mala primera parte, como el tiempo.



Foto: LaLiga

En la segunda parte no mejoró la imagen, salida fulgurante y la primera ocasión de jugada ensayada, pero ya se presagiaba lo que iba a suceder, el Sporting volcado y el Numancia esperando a matar a la contra intentando rentabilizar lo que a la postre fue su primera victoria fuera de casa de la temporada. Los cambios no tardaron y José Alberto daba entrada a Nacho Méndez por Javi Fuego para intentar darle más inspiración el centro del campo, pero el efecto no fue el deseado, aparecieron los huecos y el Numancia robaba rápido y salia al contraataque. Entraba Djuka por Isma y Aitor pasaba a la derecha y Álvaro a la izquierda para buscar al serbio. Manu muy tapado por Gus Ledes todo el encuentro no encontraba la fórmula para abrir las lineas defensivas. Carmona salia en los minutos finales por el onubense, jamás encontró ni sitio ni balón. Los visitantes a lo suyo, logrando llegar al área de Mariño con pocos efectivos pero creando mucho peligro y ocasiones para sentenciar con solvencia el encuentro.
El Sporting nunca estuvo cómodo en el encuentro, no se modificaron las lineas, se arriesgó poco y todo terminaba con malos controles, centros mal rematados y más protestas que jugadas, siendo Molinero el jugador que más área pisaba. Los minutos finales prácticamente se jugó a lo que quiso el Numancia de Luis Miguel Carrión, un equipo serio, bien plantado, trabajado y con un objetivo claro, la permanencia. Llegaba el final con una nueva derrota en casa y sobre todo con los fantasmas del pasado.


Opinión |

Segunda parte del proyecto 2019/20, que resulta ser lo mismo que la primera, lo único que cambia es tener algún punto más pero menos esperanza. Apatía, desorden, ausencia de criterio con la pelota, poco control y tremendos fallos defensivos. De donde no hay no se puede sacar y el Sporting termina la jornada 15 en el puesto que merece por triste y por tener un déficit goleador alarmante. Tres puntos por encima del descenso disputado un tercio de la temporada y a las puertas de un derbi, mala pinta. Cada equipo que se enfrentó al Sporting este año (sí, año), se encontró la misma sensación, un equipo que de triste parece tremendamente inferior y abatible, un equipo que le asustan los goles en contra y que no tiene plan B en ningún contratiempo. Lamentable situación que solamente sirve para ver el fallo y no me refiero en el ojo ajeno. 

Loren Castro

El Sporting avergüenza a su afición tras un partido en el que faltó vergüenza profesional.
El Sporting es un equipo sin actitud y absolutamente muerto en el campo. Por no tener, no tiene ni orgullo. El fútbol es un estado de ánimo permanente, echo de menos un líder en el vestuario que pegue un grito. ¿ Se darán cuenta los jugadores que por este camino no ganaremos nada?
Si el partido de hoy fuera un casting para saber quien vale o no de cara a un futuro, la empresa de mudanzas no daría abasto. Se puede perder, otra cosa muy diferente no salir a competir. Esta claro que cuando un fracaso es tan estrepitoso, las causas obedecen a múltiples factores. En el plano deportivo, pocas cosas funcionan como se esperaban, jugadores fichados para tener un papel protagonista y al equipo arriba no están a la altura. Lo peor de todo, en muchos casos no han exhibido el compromiso mínimo que se espera de quien viste una camiseta de 114 años de historia.
” Quien fracasa en planificar, planifica el fracaso “.

Berto García

RUEDA DE PRENSA







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