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Golpe de efecto

El Sporting de Gijón se enfrentaba esta noche al rival más deseado por afición y jugadores, hoy se disputaba el derbi asturiano. Gijón se vestía de gala para recibir a sus vecinos pero también rivales en esta Liga 1,2,3 y se llevaron la victoria.



Llegaba el día más esperado del año para la Mareona, hoy se jugaba el derbi en El Molinón Enrique Castro-Quini. Hoy Gijón amanecía más rojiblanca que nunca, con las terrazas de los bares llenas de sportinguistas y balcones y comercios engalanados de banderas con el escudo del equipo. No solo la importancia del partido animaba a los seguidores, también las temperaturas cálidas y el sol que desde bien temprano se dejaba ver, animaba más aún el ambiente de las calles de todo Gijón.

Foto: Iris_rg

A las 20:45 comenzaba el encuentro en El Templo. Quizás los inicios no eran los mejores, ya que los nervios y la ansiedad por ganar al Oviedo después de tanto tiempo se dejaba ver ya en el minuto tres, cuando Cofie se confundía en una acción precipitada y el colegiado le amonestaba con tarjeta amarilla, con esta cumple ciclo de sanciones y se perderá el próximo encuentro. Un partido muy trabado marcado por multitud de faltas y amonestación que no permitían que el juego del balón fuera fluido. El Sporting muy precipitado no lograba mantener la posesión del esférico durante mucho tiempo, pero si conseguía acercarse a la portería de Champagne, sin embargo su rival, el Real Oviedo, mantenía un dominio del balón mayor pero la defensa de los locales no permitían que las jugadas de estos llegaran a crear ocasiones claras de gol. Una jugada perfecta se iniciaba hacia la mitad del campo con  Nacho Méndez que conducía el balón hasta casi el área pequeña donde realizaba un gran pase a Djurdjevic que controlaba el balón y se lo pasaba a Álex Alegría quien rozaba el balón y con ayuda de Bolaño anotaba el primer tanto del encuentro a favor del Sporting de Gijón (finalmente en el acta gol en propia). Con el gol las gradas de El Molinón se convertían en un festival de saltos, lloros, alegría y emoción, se lograba adelantar el marcador y ver posible la victoria ante el Oviedo después de tantos años. A falta de 15 minutos para finalizar la primera parte los rojiblancos llevaban la victoria de un gol a cero, pero no lo suficiente como para relajarse, con mucho tiempo por delante y un Oviedo con una posesión clara del balón. La intensidad del juego no bajaba, con ambos clubes convencidos de querer llevarse el derbi y unos jugadores en el terreno de juego muy Guerreros. Con alguna tarjeta amarilla más y sin ninguna ocasión clara se llegaba al final del primer tiempo con un 1-0 en el marcador.



Foto: Iris_rg

Salían los de Anquela con ganas de victoria intentando hacerse con los dominios del esférico y conseguir un gol tempranero que les diera el empate, pero no, no lo lograban, el Sporting convencido también de que quería ganar formaba una defensa contundente, haciendo muy difícil acercarse a la portería de Diego Mariño, pero si eso pasaba el guardameta muy atento, siempre retenía la pelota.  No le gustaba la situación del partido al técnico del Oviedo y no tardaba mucho en realizar el primer cambio, que sería doble, retirando a Bárcenas y Joselu y saltando al campo Johannesson y  Baldé. En busca del empate el equipo visitante subía las revoluciones y por varias ocasiones el árbitro era obligado a intervenir para que las cosas no se salieran de madres. Con la subida de marchas llegaban los errores y en el minuto 72 Christian comete un error dentro del área, agarrando a Álex Alegría derribándolo al suelo, acción que el árbitro no dudo en señalar como penalti a favor de los locales. El penalti era la oportunidad más clara de gol que se producía durante el segundo tiempo y el encargado de lanzarlo era Djurdjevic que se confundía con el disparo y el guardameta visitante lograba adivinar y detener el balón. Desesperación en el banquillo del Oviedo que al verse inferior realizaba su último cambio llamando al campo a Toché y retirando a Viti. Pocos minutos después de agotar los cambios Anquela José Alberto realizaba el primero retirando a Djurdjevic y dando oportunidad a Pablo  Pérez. El conjunto azulón se resistía a marchar de  El Templo sin ningún punto y Diegui intentaba marcar gol con un remate al que le faltaba puntería. A diez minutos del final era llamado a las duchas Aitor que era despedido por la afición entre aplausos y entraba en su lugar Salvador. Como era previsible el  Oviedo iba a hacer pasar los últimos minutos del encuentro a la hinchada rojiblanca con mucha tensión, primero Toché lanzaba un balón envenenado que Mariño, lograba retener entre sus brazos, pero el mayor susto de todos llegaba minutos después cuando Baldé lograba encajar el esférico entre los tres palos, pero el gol era anulado por una falta previa sobre Peybernes, con el gol anulado llegaban los problemas, Toché y Baldé apercibidos por protestas, gente expulsada en el banquillo visitante y por momentos fue necesaria la presencia de la Policía Nacional en el banquillo de Anquela. Con un Molinón celebrando la victoria y un partido apunto de finalizar el Oviedo se quedaba sin recursos y no lograba rascar ni siquiera un punto. Finalizados los 90 minutos reglamentarios y los 4 de descuento el encuentro finalizaba con victoria del Real Sporting de Gijón.



Los de José Alberto suman con esta su cuarta victoria consecutiva y logran ganar un derbi, el cual no se vencía desde el 2002. El partido más importante de La Liga 1,2,3 para cualquier asturiano deja buen sabor de boca para la hinchada rojiblanca. La estampa tras finalizar el encuentro era preciosa, con un equipo unido, abrazado, emocionado e ilusionado por una victoria tan importante al menos para la moral del conjunto rojiblanco que ha sufrido una temporada de muchos altibajos.

Gol del Sporting



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RUEDA DE PRENSA



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