Esto ya lo viví antes

Un año lleno de falsas ilusiones con un proyecto faraónico, basado en fichajes que venían a mejorar lo que había. ¿Te suena?

Se generan unas aspiraciones irreales para justificar un proyecto en el que sobra gente de la casa, humilde y trabajadora por no tener el nivel suficiente para primera. Se entierra bajo cal viva todos los fundamentos y dignidad de una escuela de fútbol que con la primera piedra en su creación, buscaba unos valores. Ser referencia en el mundo del fútbol y de la cual nutrirse la institución. Sentir orgullo de tener algo. No tendríamos títulos pero si algo de lo que presumir.

Como afición volvemos a callar y a consentir que las promesas de un “equipo basado en cantera con 4 refuerzos de fuera” se conviertan en 16 fichajes, todos ellos de un nivel jamás soñado para el Sporting, mientras las piezas básicas de años anteriores se van por la puerta de atrás y sin dejar un céntimo en caja.

Inicias la liga y un par de resultados buenos parece darle la razón a los gestores (sería la primera vez, un auténtico hito), pero no. La realidad vuelve a asomar y ya es tarde. No lo queremos ver y nos abrazamos a la esperanza de que es una mala racha, que la primera es muy difícil y el entrenador de la casa es el más indicado para voltear la situación. Pero no, tampoco.

Te vas dando cuenta que no es la competición sino que toda la base del nuevo proyecto vuelve a estar errada y que no hay vuelta atrás, solo esperar que unos parches a mitad de camino sean capaces de tapar la hemorragia del descenso. Misma situación que otras veces, yo esto ya lo viví. El desastre está garantizado, y el tercer descenso bajo el mismo apellido es una realidad. Y ahí seguirán por más tiempo del deseado.

Como ya tengo experiencia (y los que gestionan el club también, no te olvides, mucha más que nosotros en estas lindes), se perfectamente cuáles van a ser los siguientes pasos:

Buena parte de la afición hará público su descontento, básicamente con Facebook y Twitter donde cae en saco roto, y durante unas semanas levantará un poco de polvareda. Ellos, los dueños del cortijo, aguantarán estoicos a que el tiempo haga su labor y a base de cortinas de humo y de un aislamiento total con el exterior, capearan el temporal. Llegarán rumores, fichajes, proyecto de retorno, jugadores con fichas inasumibles de los que habrá que desprenderse. La afición con el sentimiento en una mano y el que pueda el recibo en otra, olvidará y querrá apoyar a su equipo en busca del retorno a primera. Llegarán incorporaciones con vitola de salvadores, la rueda sigue girando pero otro año en segunda y quién sabe cuántos más.

Aficionado del Sporting, no esperes a que llegue el momento de reclamar un Sporting mejor porque ese momento ya llegó hace tiempo, pero la categoría, los fichajes y los cantos de sirena que emanan de la casina de cristal, te han vuelto a embelesar y sigues sin verlo claro.

Lo que ocurre en el Sporting es cíclico y solo tú puedes cambiarlo, solo tú tienes el poder de dejar claro que no vas a consentir que te vuelvan a engañar. Tienes dos opciones: cerrar los ojos y solo pensar en cómo voy a ver el fútbol la temporada que viene, o luchar y dejar claro que no consientes que te vuelvan a engañar de nuevo. Tú eliges, pero si has llegado hasta esta línea ya sabes lo que va a ocurrir a corto plazo.

Esto ya lo he vivido antes, y si te paras un instante a pensarlo, tú también.

 

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