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Encorsetados

Empate a cero en La Rosaleda entre el Málaga y el Sporting en un partido en que ambos equipos dejaron las ocasiones para el final. Carmona pudo decantar el encuentro pero Munir lo impidió.



Foto: LaLiga

La travesía del Sporting esta temporada va a ser larga y dura con lo demostrado hoy en La Rosaleda. La ambición de un equipo la marca lo que el entrenador canaliza a sus jugadores y estos responden en el campo jugando a lo que se quiere, acumulación exagerada en defensa, balones largos, imprecisiones, falta de pólvora arriba y conformismo camuflado de mala suerte.
Comenzaba el partido en Málaga con un Sporting que pese a la advertencia salió a especular con el rival, sin cambios llamativos en el once, la novedad era Marc Valiente en el centro de la defensa y el retorno de Damián a la izquierda. Javi Fuego y Nacho Méndez formaban un doble pivote innecesario ya que los de Victor buscaban no pasar por el centro del campo y sus centrales buscaban constantemente las bandas. Los de casa hacían un juego plano con balones largos que no tenían peligro para Mariño que apenas intervino en el encuentro. Ni el balón parado fue un recurso para dos equipos que les quemaba el esférico. La primera parte terminaba sin juego y con dos equipos embutidos, satisfechos por no encajar.




Foto: LaLiga

La segunda fue un calco de la primera a excepción de los primeros minutos en los que el Sporting se atrevió un poco más, pero un equipo entrenado para defender se le olvida atacar y la poca costumbre de pisar área contraria hizo que los jugadores no se entendieran dando paso a un desastre colectivo. pronto el equipo recuperó su estatus natural, defender. José Alberto dio entrada a Álvaro Vázquez por Djuka, trabajador por delantero que en dos minutos ya había inquietado a Munir con un disparo flojo. Llegaban buenos minutos para el Málaga cuando Juampi dejó la banda y se incorporó al centro, llegando con peligro animado por un Sporting que renunciaba al balón. Un balón al larguero tras un centro de Juancar desde la izquierda, lo mejor de los de casa que vivían cómodos con el empate. La entrada de Carmona fue el revulsivo necesario para meter miedo a un Munir que jugaba en ocasiones de líbero ante la nula presión del equipo. El Malloquín entró enchufado y suyas fueron las mejores ocasiones del encuentro, un cabezazo y un disparo que golpeó en un defensa hicieron que el cancerbero local salvara a los suyos de la derrota con sendas intervenciones de mérito. Poco más iba a deparar el partido que sobrepasaba los 95 minutos de suplicio para los aficionados de ambos conjuntos en las gradas.


El Sporting es un equipo encorsetado a merced de los rivales, no tiene personalidad ni peso en los partidos, juega a lo que le dicte el encuentro, defiende en demasía y por acumulación, teme la derrota y los goles en contra y no ambiciona nada más que salir vivo cada partido. El carácter es el de un equipo de media tabla tirando a baja que ve como pasan los puntos de un lado al otro y no se atreve a ser más que nadie. Deambula por la clasificación que demuestra la escasa propuesta futbolística que se plantea. Si esto es lo que se quiere construir para el futuro, malos cimientos se tienen. El arquitecto satisfecho por la puerta a cero y feliz por el punto conseguido, bravo.


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Loren Castro
Loren Castro
Director y presentador en Radio Sporting®. Me dejan hablar y escribir aquí porque no les queda más remedio.
https://www.radiosporting.es

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