Crónica de una muerte anunciada

Punto y aparte para el Sporting de Gijón, hoy se demostraba que el conjunto debe de empezar de cero, cambiar pensamientos y actitudes así como su objetivo principal, que ya no debe ser el de ascender si no más bien el de mantener su categoría.

 

 



Lo que parecía ser un bonito día, con un sol increíble y unas temperaturas muy veraniegas en pleno Otoño, se torcía para los gijoneses, quienes ponían ilusión y sentimiento, ganas y garra para animar a su equipo, que una vez más decepcionaba a todos sus fieles convirtiendo un hermoso día en algo gris, oscuro y decaído.

Mucho antes de que el balón comenzara a rodar por el terreno de juego, aproximadamente hacia las seis de la tarde, 1000 sportinguistas se colocaban en sus correspondientes asientos del Carlos Tartiere. No por gusto, era una de las condiciones para poder asistir al encuentro. Entre una ciudad y otra hay más o menos 30 minutos de desplazamiento, pero la mareona era obligada a salir de Gijón a las 17:00 horas, cuatro hora antes del encuentro, pero la cosa no acaba ahí, una vez en Oviedo y finalizado el encuentro, los seguidores deberían permanecer dentro del estadio hasta que este estuviera desalojado. Unas 9 horas de viaje para asistir al partido, que se sitúa a unos 30 km de Gijón, todo esto para recibir el desplante, la desganas y el mal juego de un Sporting a la deriva.

El reloj marcaba las 20:45 y el colegiado anunciaba el inicio del partido, con un principio bastante catastrófico, tan solo tres minutos habían pasado e Isma Cerro caía tendido al suelo, hacía un intento de lev

Foto: La Liga

antarse, pero finalmente eran las asistencias sanitarias las que tenían que intervenir. Cambio obligado por una lesión que no dejaba buen cuerpo ni a los jugadores ni a los seguidores, pero sobre todo a Cerro, que era sacado del campo en camilla entre sollozos. Traver saltaba al campo para cubrir la baja de Isma. El conjunto visitante no se centraba, se mostraba disperso y poco atento a las jugadas del Oviedo, que en el minuto seis estrenaba el marcador con un tanto de Ibra. Pese al nefasto comienzo, la mareona no decaía y seguía animando a un equipo sin ganas, perdido y sin rumbo. La situación no mejoraba, con un Oviedo más dominate y conciso con el balón, no dejaba escapar ninguna oportunidad y en el minuto 14 conseguía una ventaja importante ante su rival, marcando un segundo gol a manos de Alanis. El minutero corría hacia el final de la primera parte, el Sporting no conseguía acercarse al Oviedo y se iban al descanso con una desventaja bastante notable.

Con pocas ganas, así iniciaban la segunda parte los rojiblancos, nada nuevo, puesto que en los últimos enfrentamientos venían siendo un desastre las jugadas después del descanso. Poco fútbol, mucha agresividad y nada de juego, así se podría definir lo vivido en el Carlos Tartiere después del minuto 45. Un partido aburrido de ver, con un Sporting totalmente fuera, hacían que las ganas de sus espectadores se esfumaran, así como la ilusión. Un respiro llegaba en el minuto 73, cuando una mala acción de un jugador del Real Oviedo provocaba un penalti. Carmona se encargaba de colocar el esférico por la portería,acercándose al marcador de su rival anotando el primer gol de los visitantes y dando esperanza, de al menos conseguir un punto. Se volvía tenso el encuentro, con un Oviedo intentando salvar el marcador un Sporting luchando por empatar. Pelotas al aire, jugadores al suelo, faltas y de nuevo muchísima agresividad entorpecían el partido. Sin más acontecimientos y sin más juego se llegaban a los 90 minutos y una vez finalizado el descuento el Real Oviedo obtenía la victoria del Derbi Asturiano por 2-1.

Foto: La Liga

Una situación previsible tras los últimos partidos, pero aún así la fe rojiblanca seguía estando presente. Gente durmiendo a la intemperie para conseguir una entrada para ver a su equipo, 1000 espectadores aguantando más de 5 horas en un estadio de fútbol, ¿ para qué?. Una vez más, jugadores, cuerpo técnico y todo el Real Sporting de Gijón faltan a su afición. Desgana, desorden, poco interés, nada, de nada, ese es nuestro Sporting a día de hoy. Una falta de respeto para todos los sportinguistas que han pagado por ver el partido, ya sea en casa o en directo. Un partido para olvidar, que marcará un antes y un después en la historia del conjunto, donde su gran hinchada pierde la poca fe que podía tener hasta el día de hoy, han vuelto a fallar pero en el peor momento. Un derbi es para salir a ganar, al menos intentarlo, echarle valor, para demostrar luchar los colores, para demostrar quien eres y no, el Sporting no ha luchado pero lo peor de todo es que a mostrado una sensación de dejadez plena. Ganas, garra y cojones, eso ha echo falta para que la afición regresará a Gijón sin puntos pero confiando en el resurgir de su club y no, las sensaciones que reflejaba el Sporting hoy no son ni por asomo, las que se espera de un conjunto como el que es.




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