Cinco razones para no creer en José Alberto

Jugar mal y ganar sea como sea es lo que prevalece por encima del juego, espectáculo o identidad. Se trabaja y crece mejor desde las victorias que con las urgencias de la clasificación, pero, ¿es posible otro Sporting?.



Las 19 jornadas de la presente campaña, sumadas a las 31 de la pasada dejan claro que el límite del Sporting de José Alberto en cuanto a juego ya tocó fondo. La tecla es esta, ganar y renunciar absolutamente a todo por lo que se creó la actual plantilla, arraigo, retornos y sentimiento de pertenencia para no dominar partidos, mostrarse inferior al rival, involucionar a medida que transcurren los minutos y traicionar la idea futbolística que le llevó a ocupar el banquillo del Sporting. Ese es el nuevo José Alberto, un “sálvese quien pueda”, un anárquico modelo que tiene su colofón en las salas de prensa: Minimizar los errores groseros, ponderar al rival para maquillar el resultado, juego de sistemas para dar sensación de cambiar las cosas y “mimar” a una plantilla ya de por sí mimada para no quedarse solo en el vestuario.
Pero las cosas aún pueden ir peor, un entrenador que no sabe ni en la jornada que está, ni mira la clasificación (porque no le interesa), solamente habla del siguiente encuentro y además, encuentra el respaldo de quienes le mandan, para conseguir entre todos un triste récord, el de una nueva decepción disfrazada con la dureza del campeonato, los campos difíciles, las ansiedades y otras películas banales que sirven para justificar el puesto. Tengo cinco razones pero puedo usar hasta diez por las cuales yo ya no me voy a creer nada de lo que me cuenten, cinco razones por las que me siento decepcionado con un entrenador llamado a ser una referencia en el club y quizás en fútbol nacional, pero prefiere engañarse y engañarnos, estas son:

  • Fracaso del modelo de pretemporada:

    Plantilla cerrada al 90% al inicio de la pretemporada, más tiempo que el resto de entrenadores de la división, con lo cual, más tiempo para crear un modelo de juego, con variantes, pero con una idea fija, que curiosamente coincide con lo que el propio míster dijo en rueda de prensa al inicio de temporada. Salvo minutos esporádicos y momentos puntuales, nunca se vio un Sporting valiente, dominador y fuerte mentalmente.

  • Mensaje pobre: 

    No es la especialidad de José Alberto, salvo que de puertas hacia adentro sea la panacea, su mensaje no cala ni en la afición y dudo si en el vestuario, en concreto el rojiblanco, con gente que lleva más carrera en el fútbol que el propio entrenador, algo superado históricamente por entrenadores que no fueron futbolistas profesionales pero doblegaron plantillas con métodos y discursos válidos para la competición. En mi opinión a José Alberto le respetan, que no respaldan, porque es buen muchacho y nada más. Las palabras se las lleva el viento y lo de las familias está muy bien para las navidades, no para el fútbol profesional. Apariciones y desapariciones de jugadores hacen crecer las dudas entre los mismos, quien juega es feliz, el de la grada…

  • Miedo a perder: 

    Cada partido se sale a no encajar, es decir, a no perder. Aquí sí es mérito del entrenador que conoce a la plantilla, como no hay mensaje, como no hay base de pretemporada…el equipo no está preparado para las malas, solamente para las buenas, de ahí que no se remonte un partido. Fragilidad defensiva y mental, ¿solución?, que no me metan gol y haber si cazo alguna. Más defensas defiendo mejor, ya luego explico que con el nuevo sistema sumo más efectivos ofensivos (mentira, el Sporting ataca cada vez con menos) y no me marcan, pero me generan el doble, pierdo las bandas completamente, no desbordo en superioridad nunca, no creo simbiosis por el centro ni asociaciones y les digo a mis jugadores que el balón es una bola de fuego y que hay que soltarla rápido no vaya ser que me queme un pie, mal.

  • Ataque de entrenador: 

    Cuando las cosas van mal es cuando las ideas afloran con más rapidez, no queremos perder el puesto y nos estrujamos el cerebro para que surja algo diferente que cambie las dinámicas negativas. En Agosto el Sporting compitió con la idea José Alberto, la del filial, duró poco, hasta el Alcoraz (miedo a perder), llegó el Dépor (posiblemente el peor de la historia) y vemos buen partido, cuando se cometieron errores groseros y no precisamente por no ser efectivos ante el gol, vamos a Las Palmas con dos delanteros, trastazo, llega el Racing, le comemos en 60 minutos pero no marcamos, todos atrás, Rosaleda, campazo, rival complicado, a por el empate, llega el Almería, el espejismo, todo sale redondo y a favor de la corriente, “ya encontré el sistema”, Fuenlabrada, zas!, “en casa somos fuertes”, Alcorconazo 2.0. En Elche, partido ramplón y feo pero efectivo y serio (no como el de la Ponferradina), tengo lo que tengo y juego a esto, se ratifica ante el Zaragoza, bien. En el Ramón de Carranza vuelvo a renunciar, varapalo, es el líder por algo, llega el Numancia, otro invento porque en Cádiz no salió, derrota, en el Derbi, ¡este año sí!, cambio de sistema ante la peor defensa para evitar centros ¿laterales?, por cobardía se empató, pero no me marcan, mantengo el sistema, un Tenerife con entrenador interino pin, pan, 0-2, pero se compitió y se dejó todo, campeones de atletismo. Vamos a Miranda, césped en mal estado y nos da por tocar, ante la Ponferradina el mejor prao de la Segunda…balón a la olla. En definitiva, hacer muchas cosas diferentes para que vean que tengo recursos, mientras tanto pasan las jornadas, 19, y no sabemos lo que somos ni lo que queremos.

  • Renuncia de cantera:

    Es el punto donde más discrepo, José Alberto se golpea el pecho hablando de Mareo, cierto es de su conocimiento de las categorías inferiores, pero nunca en ningún momento sostuvo presión alguna marcada por la exigencia de estar en un equipo que tiene que estar en primera. Manu, no le hizo futbolista José Alberto, de hecho si juega donde él dice pierde, quizás en infantiles era un gran medio centro, ya no. Borja, de más a menos, el mejor central de pretemporada no sabe ni como ni cuando va a jugar. Traver e Isma, los “Guadiana”, Nacho Méndez…no sabe que tipo de jugador es, si medio centro, pivote, media punta, interior…(ataque de entrenador), Pablo Pérez, el chico para todo, pero para nada, Pedro Diaz, no le quedó más remedio que ponerle, pero por falta de opciones, Salvador, tres posiciones diferentes en lo que va de temporada, (ataque de entrenador), Javi Fuego, le carga de responsabilidades y de metros, en Marzo no puede más, Gragera, una casualidad junto con Bertín (44 minutos jugados en Segunda en dos partidos) y por último, Cordero, partido muy completo el Sábado, dice que lo pasó mal, cierto, es José Alberto quien le expone en posiciones complicadas y quien la temporada pasada lo degrada al filial. Por lo tanto, que haya jugadores de cantera, fantástico, pero no son el baluarte, sino la escoba del míster para cubrirse las espaldas de su fracaso y el día que se vaya diga: “Mirar a quien hice debutar yo”.





Esta es mi opinión que prefiero exponer tras una victoria, no cuando se pierde, es muy posible que me equivoque, es más, quiero equivocarme cada día y en cada partido del Sporting. Me encantaría decir que creo en José Alberto pero a día de hoy es el peor Sporting en 20 años, no es su culpa, ni mía, es el resultado del conformismo, la mediocridad y la falsa felicidad que muchos de nosotros, la afición, que pintamos de rosa lo negro por el mero hecho de sentir unos colores nos hemos impuesto. No soy de jugadores, ni de entrenadores, ni mucho menos de presidentes, soy del Sporting y me siento traicionado porque el partido que más veces pongo de ejemplo cuando hablo de darle la vuelta a un resultado ante un rival superior me lo mostró José Alberto, este no, otro. No es personal…es el fútbol.

Loren Castro







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Director de todo esto que veis aquí y alguna cosa más que no veis. La radio me da la vida.

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