Baraja, ¿un técnico incuestionable?

El Sporting sufre la primera derrota de la temporada y se habla ya de culpables. La cabeza más visible y el punto débil de la cuerda es siempre el entrenador. Todos cometen errores, pero sólo el técnico es responsable de las derrotas.




Pronto, muy pronto ha llegado la máquina de cepillar entrenadores, tan sólo cuatro jornadas disputadas y una imagen en entredicho en cuanto a la ambición en el terreno de juego, han sido suficientes para cargar tintas y audios contra el técnico del Sporting Rubén Baraja. Solemos recurrir a los tópicos ambiguos del mundo del fútbol en lo que a entrenadores se trata, frases hechas que poco o nada tienen de particular y que sugieren más bien un refrán a la que la afición podría recurrir de vez en cuando: “Que los árboles no te impidan ver el bosque“. Baraja cumplió 30 partidos en el equipo rojiblanco la pasada jornada y es cuanto menos curioso que no nos valga uno de 30 partidos, ni de 175, ni siquiera de más 500 como al que sustituye el vallisoletano en el banquillo gijonés. El señor Paco Herrera a su llegada hablaba de cerrar el circulo de su trayectoria entrenado al Sporting, donde había jugado, amplia experiencia en la categoría y ascensos en su curriculum, aun así no funcionó, ¿de verdad estamos ante un problema de entrenadores?, sinceramente creo que no.




La mentalidad y personalidad de un equipo de fútbol la transmite día a día el técnico, en cada partido, en cada entrenamiento, todos los equipos suelen representar algún reflejo del carácter de su entrenador, o al menos eso se dice. Baraja con su corta experiencia tuvo una plantilla muy corta de efectivos que llegó agotada a la recta final de la temporada pasada y cayó como tal en la primera ronda de los playoff, precisamente ante un equipo con nuevo inquilino en los banquillos tras el cese de su antecesor y al que pusimos a prueba los primeros con resultado positivo para nosotros, poco tiempo después, la tortilla se dio la vuelta. En Valladolid habrán confiado, trabajado y dejar trabajar a Sergio para que fuera su estilo el que se impusiera y con una posición alejada de los primeros puestos consiguió el ascenso a la primera división. A Baraja le puede pasar lo mismo, ojalá, si se le deja trabajar, ya que sus métodos tácticos y técnicos son aceptables y ante la espera de mejores resultados, tanto en los marcadores como en la propuesta futbolística puede que no tarden en llegar, mientras tanto, mi consuelo es que su juventud y sus ganas de crecer en la disciplina rojiblanca harán de él y de nosotros un tándem prolífico para todos, o al menos eso quiero, que sea aquí donde se convierta en un gran técnico y evolucionar juntos.

No conozco a ningún entrenador con 100% de apoyo, ni a ninguno que no se equivoque, ni que sus decisiones lleven el apoyo del resto de los entrenadores, sobre todo cuando la media de “misters virtuales” supera ampliamente los 23.000. La paciencia es la clave, más en un club con ausencia de identidad con cambios constantes y mini proyectos fallidos que sólo la providencia ha podido solventar, técnicos y más técnicos que han llegado, visto y sin vencer ni convencer fueron olvidados y consiguieron después éxitos fuera de Gijón de lo que ciertamente empiezo a estar cansado. Rubén Baraja tendrá mi apoyo hasta que se demuestre lo contrario, si el destino nos tiene reservado un final feliz para todos, mejor, si lo que nos espera es que nuestros caminos se separen gracias, pero hoy es mi entrenador y prefiero que se identifique y crezca aquí a que ascienda con otro. Termino con otra cita: “Lo que tú desprecias, otro lo desea” y no lo digo sólo por Rubén Baraja, “A buen entendedor…

Loren Castro

 

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