Adiós con el corazón

Insufrible partido del Sporting de Baraja ante un Córdoba que no había sacado ni un punto a domicilio y estrena el casillero en Gijón. El técnico no supo corregir y los errores infantiles de los jugadores condenan al Sporting a tres puntos de doce posibles ante rivales inferiores.




Ni conjuras, ni equipo, ni atisbo de cambio, un Sporting indolente se vuelve a dejar dos puntos en El Molinón Enrique Castro Quini. Ni se sabe jugar, ni se sabe competir, el Sporting más triste de los últimos años toca fondo (independientemente de lo que Rubén Baraja diga en sala de prensa) y saca sólo tres empates y una derrota ante rivales con objetivos distintos pero que demuestran mucho más carácter y ambición que los rojiblancos. Portería a cero lo único destacable de un encuentro que debería de devolverse el dinero al abonado por el hecho simple de no cumplir ni un sólo minuto con las promesas de pretemporada. Ni entrenador ni director deportivo deberían de seguir un minuto más en sus cargos por faltar a sus propios principios, palabras e imagen, si algún día quiere seguir ejerciendo en sendos cargos. La evidencia es clara, este Sporting no está carente de buen juego, ni malo, sino de ideas, no le falta competir, le falta creer, no le faltan ganas, es que no saben lo que tienen que hacer.

Por hacer un repaso general, hay futbolistas que no están a la altura de la categoría, errando pases sencillos, errores de colocación, de posicionamiento, presión…pero sobre todo, de garra, y no me refiero a correr. El Córdoba con un planteamiento ordenado rompe lineas con tres pases, es profundo en bandas, tiene ideas claras y sólo peca en inocencia ofensiva, cosa que nosotros ni aspiramos. Los cambios no producen ningún síntoma de mejora, más bien todo lo contrario y Baraja salvará los muebles viendo ocasiones, llegadas y cero goles encajados, punto es punto y a seguir.



Foto:LaLiga

Estamos ante una de las situaciones más lamentables de los últimos años, jugadores inadaptados, fuera de sitio, perdidos, sin identidad y sin entender las instrucciones de su entrenador y ni tan siquiera las de sus compañeros, alguien tiene que hacer algo. La imagen de esta noche en El Molinón Enrique Castro Quini es para que devuelvan 23.000 abonos de inmediato y que se vaya a reír de otro. No se trata ya de paciencia o de no entender lo que se busca, es que el Sporting se está devaluando futbolísticamente, un equipo que ya no es ni un equipo sino un conjunto de jugadores que tratan de salvar la papeleta. La situación es límite y sin embargo ni una decisión en caliente porque quedan 30 jornadas y todo puede pasar, pues señores a mi el mal trago del mes Octubre ya no me lo reemplaza nadie, si Baraja el Lunes sigue siendo el encargado de hacer alineaciones, lo siento pero me bajo aquí.

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