Aquí no aprende nadie.
Cada partido parece una reposición:
- Salida tibia
- Partido plano
- Cero colmillo
- Algún arreón sin fe
- Y final conocido
El problema no es perder. Es hacerlo siempre igual. Como si el error ya formara parte del escudo.
Orlegi y el bucle perfecto
En la película, el personaje de Murray tarda en entender que tiene que cambiar para salir del bucle. Aquí, en cambio, el Grupo Orlegi parece haber encontrado la fórmula contraria: cambiar todo… para que nada cambie.
Mucho discurso de proyecto.
Mucha palabra bonita.
Mucho PowerPoint con flechas hacia arriba.
Pero en el césped, el tiempo no avanza.
Porque no se trata solo de resultados. Se trata de identidad. Y ahora mismo este equipo no es reconocible ni para sus propios aficionados. Es una copia mala de sí mismo. Una versión sin alma, sin rabia y, lo más preocupante, sin urgencia.
Como si perder fuera parte del plan.
Como si la mediocridad estuviera presupuestada.
Siete jornadas… o siete repeticiones más
Quedan siete partidos. Siete oportunidades, dirán algunos.
Pero viendo la película… son siete repeticiones más.
Siete días de la marmota donde todo apunta a que volveremos a ver lo mismo: un equipo que no reacciona, una grada que oscila entre la resignación y la ironía, y una sensación constante de que esto ya lo hemos vivido.
Y lo hemos vivido demasiadas veces.
Lo verdaderamente peligroso
En Atrapado en el tiempo, el castigo no era repetir el día. Era acostumbrarse a él.
Ese es el riesgo real del Sporting.
Que lo de Burgos no duela.
>Que otra derrota no sorprenda.
>Que otra temporada gris se normalice.
Porque cuando un club deja de indignar… empieza a aceptar.
Y cuando acepta, se apaga.
Salir del bucle
En la película, la salida no era esperar. Era cambiar.
Aquí no basta con discursos, ni con pedir paciencia, ni con esconderse detrás de palabras como “proceso” o “transición”. Hace falta algo mucho más incómodo: autocrítica real, decisiones valientes y, sobre todo, respeto por lo que representa este club.
Porque el Real Sporting de Gijón no está atrapado en el tiempo.
Está atrapado en la inercia.
Y de ahí no se sale reiniciando el día.
Se sale despertando de verdad. 💣