Mañana no saldrá el sol

Me lastima tener que cambiar una gran frase de alguien que si hizo feliz a la gente, que significó mucho para nosotros, para mi, como otras muchas en tantos y tantos años de penurias, descensos, terremotos, tsunamis y bombas atómicas. Todo lo que nos pasa, todo lo que vemos pasar sin hacer nada, es culpa nuestra, de ahí que el sol haya decidido no salir más en El Molinón. No nos va a iluminar, porque su luz molesta, porque la memoria es frágil para el que no tiene corazón, para el que no siente, esto es una frase más, “mañana saldrá el sol”. No existe el mañana, es el hoy o nunca, démosle la vuelta y reconozcamos que el sol y los Fernández no son compatibles, y os lo dice un Lorenzo.

sol

Me duele un día como hoy no hablar de posibilidades, de cuentas, de lecheras, de calculadoras o de milagros, me cuesta no tener la mente en Eibar, me cuesta tener que detenerme en seguir creyendo en un resquicio casi insignificante para seguir siendo un enfermo al que le dan morfina para aliviarle el dolor, dolor y sufrimiento por un virus mortal, que ya hizo estragos en otros lugares y que se llevó por delante, historias, aficiones, risas y lágrimas. Me cuesta enfrentarme a los míos cuando dicen, “somos sufridores”, “sufrimos hasta el final”, no siempre fue así, no siempre se vivió así. Generaciones que hoy aun creen esta mentira, ellos que vieron volar una liga casi de sus manos, ellos, que vieron finales de copa, ellos, que viajaron por Europa, ellos que, si el equipo no peleaba arriba, arrojaba almohadillas al prao. Y yo, que solo tengo vagos recuerdos, ¿tengo que creer que ser del Sporting es sufrir?, pues me niego, porque a mi me da la vida.

Y como mi vida que es, digo hoy y diré hasta el día que deje su sillón de alto inquisidor, el sillón del dogma, del despotismo, el de las cuentas claras y los gráficos 3D, el sillón de la hipocresía, de la vagancia, de la poca lealtad, el de la derrota y la amargura, el sillón del patriarca, que el Sporting de los Fernández es el Sporting de los perdedores, de los presuntuosos y aprovechados, el Sporting del sufrimiento, el del último milagro, el Sporting del barro, el del veto, el Sporting del crecimiento sin retorno, el Sporting sin valores, sin proyectos, un Sporting triste, gris tirando a negro, un Sporting que a mi, no me representa.

No habrá paz Javier, no la puede haber, no la mereces por fariseo, por todo el daño que infliges o dejas que se inflija en tu nombre, todo aquel al que pagas cual mercenario para que te haga el trabajo sucio y que tu te laves como Pilatos. Y hablando de cruces, ¿tan pesada es tu carga que no la compartes?, ¿que sacrificio haces por nosotros?, acaso ¿eres tu el mesías que viene a salvar al Sportinguismo de sus pecados?, más bien creo que procedes del mismísimo Judas, que traicionas por unas miseras monedas, por plata Javier, por ¡plata!, pero nosotros somos oro, ¡oro!, o plomo.

No recuerdo la última vez que pedí paciencia, porque lo hice y pruebas y testigos hay de ello, y se además que lo hice por convicción, pero no, me rindo a la evidencia, esta ni es tu casa, ni es tu equipo, ni si quiera tu empresa, voy mas allá, mal ejerces tu puesto de trabajo bien remunerado, donde el único curriculum que vale el de ser como tú, el del “calorín”, el de la buena colocación, el puesto no del más valido o el mejor, sino el del más pesebrero y rendido a tus pies, no quieres Sportinguismo, quieres lacayos. Pese a todo, os ofrezco una cura, una simple cura de humildad, os invito a todo el consejo de administración a un fondo de El Molinón, un simple partido Sporting-Betis, Sábado 17:00h y juntos comprobamos lo aficionados que sois, lo queridos que sois, demostrarme que yo estoy equivocado, yo podré pisar un palco mañana, pero vosotros jamás una grada.

Para finalizar, y con mi permiso de mis amigos, Graci, Dani y Hugo, te dejo aquí el Sportinguismo que viene, al que me uno y del que no me voy a separar, el que si me representa y el que va a contar con todos mis esfuerzos, ya no por mi, ya no por verlo yo, sino quien nos sucede, que no puede heredar lo que tenemos, por ellos es, para Hugo, que ojalá pueda vivir un Sporting mejor que el que a mi me tocó.

@lorensinmas

 

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