La radio de mi abuelo

La noche del Martes a Miércoles en un programa de radio José María García volvía a los micrófonos esta vez como entrevistado.




No tengo por costumbre escuchar la radio, aunque parezca extraño, hace mucho tiempo que dejé de hacerlo, tal vez desde que decidí hacer lo que me gusta y poder hacerlo en una emisora en la que nadie me pudiera tele-dirigir o guionizar el contenido, es decir posiblemente hace algunos años. Y no es sólo por el hecho de no encontrar a la persona concreta que me transmita lo que busco, o que los temas no me interesen o que se han vuelto muy cansinos y repetitivos para intentar competir más que gustar, no es solamente eso. Quizás es que echo de menos las voces de la radio de mi abuelo, o una radio en la que se contaban cosas con la soltura y libertad que hacían que no te durmieras de noche, o a lo mejor es que no existía la macro-comercialización, el puro negocio que han convertido la magia de la radio en un puro show, como todo.




Escuchando la voz de García, sus frases, su forma de expresarse sin tapujos, sus pensamientos, volví a casi revivir épocas en las que la radio era el objeto más usado en mi casa, más diría que la tele, una cita nocturna mientras intentabas coger el sueño que no llegaba. Aquellas voces no sólo deportivas que recuerdo y admiro por su expresión, por lo que transmiten y como lo transmiten. A día de hoy poco o muy poco es realmente rescatable salvo ocasiones puntuales en las que no te queda más remedio y cuando lo hago sólo me vienen las voces de antaño e intento pensar de que forma dirían los grandes maestros, García, Juanma Gozalo, Pedro Pablo, Roberto Sánchez… alguna de las cuestiones actuales, no sería lo mismo, seguro.
Cuando uno se va haciendo grande y empieza a contar el tiempo desde aquellas épocas no puede hacer otra cosa que no sea asentir a lo que la radio de hoy en día se ha convertido. Una mezcla de espectáculo y competición de egos en los que para los que manejan el cotarro existen ellos y sus ombligos y nadie más, su distancia con respecto a lo que representamos los demás es abismal y se convierten en figurines del mercado, estrellas sin brillo, más que en personas y profesionales admirados. Ese es el objetivo, crecer a costa de lo que sea, competir da igual el modo, generar más ingresos aquí que allí y si se pierde la magia de la radio, ya me consuela el EGM.
Una alegría poder escuchar nuevamente a García, aunque no en su ambiente, un rato y poder recordar viejos tiempos en los que siendo niño empezaste a querer a la radio y una pena ver en lo que se ha convertido. Algunas veces digo la frase: “los que hacemos radio…”, craso error, no soy capaz de estar ni tan si quiera a un kilómetro de lo que esta gente (y más que no cito), es y será para la historia de la radio nacional, tan sólo los que intentamos hacer algo parecido, debemos de rendirles homenaje cada vez que estamos delante d un micro y hacer valer lo que sus voces nos dejaron. Otra radio es posible.

@lorensinmas

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