Fernández quédate

FernándezPasadas ya cuarenta y ocho horas del encuentro ante el Atleti, ese doble partido que jugaba el Sporting después de haberlo perdido en la grada y en el campo, y de comprobar como poco a poco la mancha que ensombrece cualquier atisbo de mínima esperanza se hace más grande cada día, es el momento de analizar por qué y por qué no, somos y seremos todos absolutamente todos, cómplices de todo lo que suceda institucionalmente alrededor del club. Lo bueno y lo malo, mejor dicho, lo que cada uno considere como bien y como mal.

Ante todo tengo que felicitar a todas aquellas personas que decidieron sumarse al minuto 5 porque al menos no quedan impasibles ante el deterioro de la imagen del Sporting. Una protesta pacífica, voluntaria y quizás con ciertas lagunas en cuanto a logística. Me refiero a que es difícil primero sumarse a ella sin haberse enterado, no todo el mundo tiene redes sociales, no todo el mundo dispone de medios, no todo el mundo estaba de acuerdo con ella. Gracias y gracias también a quien no la secundó por cualquiera que fuera su motivo, está en su derecho.

 No existe la protesta perfecta. Desde hace muchos años he visto multitud de ellas con más o menos presencia; he visto marchas, manifestaciones, concentraciones… incluso de tres o cuatro personas todos los domingos en frente de la puerta O con pancartas, y viendo como la gente les ninguneaba. Estábamos en segunda.

He visto como se ataca a los que en su día solos y sin nadie lo hicieron, recibiendo como premio la espalda del resto y ahora son la escusa, he visto como ahora es más importante quien convoca que lo que convoca, he visto y veo como haga lo que se haga siempre hay un pero, una disculpa, un “apoyo desde la distancia” del bar.

No se trata de buscar la verdad más poderosa, cada uno se enfunda la suya. Siempre miramos a un lado y a otro para comprobar quién o quiénes nos siguen o no, nos molesta que hagan sin hacer, sin que hagan ni hacer ni dejar que hagan y todo lo contrario. Un bucle sin fin de medirse unos a otros quien es más del Sporting.

FernándezYa os digo yo quien es más del Sporting, más que todos nosotros. Por encima está Javier Fernández, representante de más del 73% del paquete accionarial y presidente del Real Sporting de Gijón SAD. Ya podéis dejar de pelear y de mediros miembros, él y solo él decide el futuro de la entidad, no somos nada.

Ni somos ni seremos, ¿Cómo se puede ser tan insensato de escudarse en el fondo sur de El Molinón, cuando se firma para su desaparición?; ¿Cómo se puede pedir en redes sociales, y luego culparlas de ineficaces?; ¿Cómo se  puede exigir algo si no se cree en ello?; ¿Cómo se puede ser tan imbécil de juzgar a los demás sin mirarnos el ombligo?. No tengo respuestas para ello, solo añado una pregunta más, ¿Qué estamos dispuestos a hacer de verdad para obligar al máximo accionista de la SAD a dejar su casa, su sueldo, su empleo, su negocio, su silla, su despacho su coche, su empresa,…?. Me da que por mucho que se intente el destino está marcado, que se vaya cuando quiera. Lo haga bien o mal es su propio juez.


Mientras esta afición, mientras esa parte de los sportinguistas mantengan una guerra civil
 me aparto a un lado. No seré yo quien tire piedras a mi propio tejado, el que discuta con un amigo, el que acuse a un vecino, el que vea desde mi sitio como el dueño se descojona de nosotros porque solo somos el reflejo de un producto creado: La Mareona. Enamorados de muestra propia leyenda.

 Ya que ninguno de vosotros va a decirlo claramente, ya que no vais a reconocer que es inútil todo lo que se haga y diga, que seguiréis trabajando en vano ya que vosotros sabéis cual es el momento de protestar para no desalentar, como y de que manera hacerlo, cuándo y en que minuto se va uno del campo para que la “Quinta Avenida” no se colapse y se enfríen las fernándezlentejas, cosa para nada nueva.  Vosotros que camináis de la mano de quien os da de comer, vosotros que se os llena la boca y os dais golpes en el pecho enseñando un trozo de plástico el cual rige vuestra vida y que por un número os encontráis en posesión de la verdad. Vosotros que humilláis a los que en su día pelearon y dieron la cara porque hubiera un Sporting mejor, vosotros que solo calentáis un asiento cada 15 días y no moveréis un dedo para que el futuro, que no ya el presente, sea de vuestros hijos. Vosotros que habláis de “perres”, solo a vosotros os digo que no me representáis. Tengo la suerte de tener amigos en todas las gradas de El Molinón y me sobran las justificaciones y los aludidos. El que menos es del Sporting soy yo, ingenuo de mi que pretendo gastar mi tiempo en algo solo porque creo que merece la pena. Ingenuos quienes crean que hay algo más que el derecho al pataleo, ingenuos los que por decreto saben lo que dicen, ingenuos también los que creen que hay una posibilidad de acuerdo en una afición dividida por sus propios complejos.

Estoy cansado, cansado de insultos y dudas entre nosotros, de guerras, y de lecciones. Cansado de pelear con quien ni me reconoce como aficionado por no tener un carné, cansado de que me digan si lo que hago está bien o no según convenga, cansado de tener que escuchar disculpas sin sentido dependiendo del día, la hora y los elementos, pero sobre todo cansado de luchar contra un montaña con petardos y fuegos de artificio cuando tan solo hay dos soluciones: o la derribo con dinamita o me acerco a ella. Fernández quédate hasta que tu quieras, por nosotros ni te preocupes. Es más utópico que nunca que hagamos que te vayas.

#MareonaMisCojones

One thought on “Fernández quédate

  1. Cuanta razón llevas, la pena es que los demás no lo ven , y el día que sea tarde para ver que una persona a arruinado lo que más quieres , se acordarán de la petición de los 5 minutos que no quisieron seguir, yo desde la distancia te a poyo el la lucha contra esa lacra, un saludo

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