De Castro a Castro

Han pasado ya tres días y no me hago a la idea de que la próxima vez que vaya a Gijón no tendré un abrazo, una sonrisa, dos minutos de charla, tantas y tantas cosas y recuerdos se me agolpan hasta formarme un nudo en la garganta difícil de soportar. Y es que se que te enfadarás conmigo cuando leas esto y que te volverás a restar importancia como siempre hacías, siendo tú el que más la tiene eras el primero en intentar pasar desapercibido.
 Fueron muchos momentos que comenzaban con las historias que mi abuelo me contaba del campo de Los Fresnos, donde comenzó tu vinculación al Sporting tras un partido  en el barrio gijonés de El Llano, el Atlético Gijón se enfrentaba al Ensidesa y con el equipo siderúrgico jugaba de delantero un chaval que desde los primeros minutos del partido llamó la atención de los técnicos del conjunto rojiblanco, que ya conocían sus hazañas en el Bosco Ensidesa, con el que había batido todos los récords de goles y había alcanzado el campeonato de Asturias en 1967. Allí empezaba la historia del más grande, tú.
Años más tarde recuerdo las anécdotas que contaba Pipo conductor del autobús del equipo y del que decías que nunca habías comido un pote asturiano como el que hacia su madre en Soto. Todo está pasando demasiado rápido después de la terrible noticia del Martes por la noche de la que nunca quise saber y que casi hoy no afronto. Me despedí de ti en tu Templo, el que llevará por siempre tu nombre y al que seguiré acudiendo a ver a mi equipo que es el tuyo y en todos los minutos 9 de cada encuentro pronunciaré el Ahora Quini Ahora para recordarte.
De la misma forma recordaré todos y cada uno de los momentos personales que viví contigo, fuera de partidos, entrenamientos, viajes y fútbol, sobre todo el día de la jubilación de mi padre, donde en aquella fiesta sorpresa apareciste con la camiseta que todos firmamos, pero que sobre todo llevaba la tuya. Allí en el Fartón disfrutamos de ti, de tu simpatía de tu sencillez y de tu amabilidad, nunca lo olvidaremos.
Llevo el apellido Castro con más orgullo que nunca, viviendo fuera de Asturias siempre me dijeron que apellido futbolero donde los haya y es sin duda por tu legado, recordado estos días por futbolistas, compañeros, clubes y personas de todos los ámbitos.
Tantas anécdotas, conversaciones y palabras que no olvidaré jamás, mi gratitud eterna por todos ellas, sobre todo los vividos con mi familia y amigos, con Manolo Preciado, con su hijo, el día de su funeral en Santander, en el tanatorio donde estaba Manolin, a escasos 400 metros de mi casa, supiste reconfortarme como nadie.
Sirvan estas letras para despedirme una vez más, acordándome de mi amigo Ángel Fuentes, Sportinguista de cuna el cual nos dejó hace pocos meses de una manera muy cruel, seguro que lloró desde el cielo y que ahora compartiréis tertulias juntos, para él, en su memoria y en la tuya, alguien que no os olvida, descansar en paz.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Top
A %d blogueros les gusta esto: